El Perdón

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“El perdón es la llave de la felicidad. He ahí la respuesta a tu búsqueda de paz. He aquí lo que le dará significado a un mundo que no parece tener sentido. He aquí la senda que conduce a la seguridad en medio de aparentes peligros que parecen
acecharte en cada recodo del camino y socavar todas tus esperanzas de poder hallar alguna vez paz y tranquilidad.

La mente que no perdona vive atemorizada y no le da margen al amor para ser lo que es ni para que pueda desplegar sus alas en paz y remontarse por encima de la confusión del mundo.

La mente que no perdona está triste, sin esperanzas de poder hallar alivio o liberación al dolor. Sufre y mora en la aflicción, merodeando en las tinieblas sin poder ver nada, convencida, no obstante, de que el peligro le acecha allí.

La mente que no perdona vive atormentada por la duda, confundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve, atemorizada y airada.

La mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse adonde está, de despertar como de irse a dormir. Tiene miedo también de cada sonido que oye, pero más del silencio; la oscuridad le aterra, mas la proximidad de la luz la aterra más todavía.

La mente que no perdona vive desesperada, sin la menor esperanza de que el futuro pueda ofrecerle nada que no sea desesperación.
El perdón es algo que se adquiere.” Un Curso de Milagros

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